hace tiempo que los días se han vuelto ágrafos,
papel sin tinta,
palabra mal herida,
velo raído,
silencio acumulado en las paredes del olvido.
ya no marca el reloj el tiempo que no tengo,
ya no enciende el día la lumbre que no quiero.
la palabra se deshizo en algún resquicio
del inmenso bosque de la frustración;
se incineró el misterio que deshila cada letra,
y con esa nada que se desprende de esta
miseria,
sobrevino el mutismo eterno.
qué busco, atrapada en la inmovilidad?
qué se encuentra, si se busca un camino
con piedras y verdes luces,
pero no se halla más que oscuridad?
la luna marca mis pasos durante los días,
esa luna blanca que no brilla,
que sonríe o llora,
pero que no resplandece.
hace tiempo que la primavera y el verano
se congelaron en el tiempo que no corre,
más aún,
mis manos no han logrado labrar
en la superficie,
la imagen de la palabra.
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