Un silencio irredento se apodera de la noche en llamas. Otro silencio, estruendoso esta vez, venido del centro de la nada, se hace dueño del silencio que le precede. Un silencio que cala mis dedos. Es el mismo que se entristece por no poder acallar las voces que se mezclan en mi cama, mis libros y una frazada.
28/9/10
Minha Alma
Esta paz que no quiero seguir admitiendo y que por momentos se vuelve el más complejo infierno.
Trepa mi piel, sacude mis cabellos, mueve mis hombros de arriba a abajo, me golpea, me satura con su impenetrable fuego.
Quiero escapar de este conflicto con mis dedos y también de la negra soledad que me entierra en las noches y hace que cada instante se vuelva insostenible.
Espero terminar este guerra con mis pensamientos, con mis libros, con mis deseos, con mis reclamos a mí misma.
Quiero aniquilar a este miedo, a esta insatisfacción, a este navegar sin rumbo, sin brújula, sin catalejo.
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